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POPOL VUH -"FLOR DE SANGRE"

“FLOR DE SANGRE”
 
Obra inspirada en el Popol Vuh, texto Maya
Juan Monsalve
 
PERSONAJES:
SANGRE, la joven.
REÙNE SANGRE, el sustituto de su padre.
ARBOL ROJO, Supremo Maestro Mago, el Abuelo.
LA ABUELA, madre de Sangre.
HUPNAPHÙ, Maestro Mago, gemelo de Ixbalenquè.
IXBALENQUÈ, Brujito, gemelo de Hupnaphù.
LOS SEÑORES DE XIBALBA, Príncipes del inframundo.
LA LECHUZA, amiga de Sangre.
MAESTRO MONO, hermano mayor.
MAESTRO SIMIO, hermano mayor.
CANTOR.
CORO.
ESCENA:
En el Reino de Xibalbà; y en la casa de la Abuela.
 
I ACTO
PRIMERA ESCENA
En Xibalbà.
CANTOR: He aquí la historia de una joven llamada Sangre, que cuando oyó el relato del destino de su padre, muerto en la encrucijada por los Señores de Xibalbà, y convertida su cabeza en calabazo prohibido, Cabeza de Supremo Maestro Mago, que cuelga del Árbol Rojo de Cochinilla en los profundos socavones de Xibalbà, en los infiernos del Quichè, dijo:
SANGRE: ¿Por qué no puedo ver yo ese árbol? Por lo que he oído decir, sus frutos son mágicos!
CANTOR: Entonces, partió sola y llegó al pie del árbol Rojo, plantado en medio del campo de Juego de Pelota de los Sacrificios.
SANGRE: ¡Ah..., ah! ¡Que deliciosas parecen las frutas del Árbol! ¿Moriré, me perderé si pruebo alguna...?
ARBOL ROJO: ¿Qué quieres? Estas bolas redondas en las ramas del árbol, no son más que huesos. ¿Las deseas todavía?
SANGRE: Si, las quiero.
 
ARBOL ROJO: ¡Muy bien! Extiende la palma de tu mano.
 
SANGRE: Si.
 
 (El Árbol Rojo lanza un chorro de saliva en la mano de Sangre).
 
ARBOL ROJO: En esa saliva, en esa baba, te he dado mi posteridad. He aqui que mi cabeza ya no hablará más. Ya no es más que un hueso descarnado. Así son igualmente las cabezas de los Grandes Jefes. Solo la carne vuelve buena la cara. De donde proviene, cuando mueren, el terror de los hombres a causa de las osamentas. Lo mismo pasa con los hijos cuyo ser no se pierde, sino que se extiende, se continua, sin que se extinga, sin que se aniquile la faz del Padre, del Sabio, del Cantor. Tal como pasa con los hijos que vienen, así he hecho contigo. Sube pues a la tierra sin morir. Que en ti penetre mi Palabra. Que así sea.
CANTOR: ¡Palabra mágica del Maestro Gigante, del Maestro Relámpago, Huella del Relámpago, Esplendor del Relámpago!
 
 
SEGUNDA ESCENA
En Xibalbà.
CANTOR: Volvió Sangre a su casa tras numerosas advertencias. Así sus hijos fueron engendrados en su vientre. Seis lunas pasaron. Entonces ella fue examinada por el sustituto de su padre: Reúne Sangre, Señor de Xibalbà.
 
REUNE SANGRE: ¡Oh, jefes, he aqui que por fornicaciòn mi hija tiene un hijo...!
SEÑORES DE XIBALBA: ¡Y bien! ¡Cava su boca! ¡Si no habla que la sacrifiquen lejos de aquí!
REUNE SANGRE: ¡Muy bien, oh Grandes Jefes! (A Sangre) ¡Oh hija mía, ¿cuál es el poseedor del hijo que hay en tu vientre?
SANGRE: ¡Oh, padre mío, no hay ningún hombre del cual yo conozca faz!
REUNE SANGRE: ¡Perfectamente! ¡Verdaderamente! ¡Oh, fornicadora! ¡Que se la lleven! ¡Oh, consejera Lechuza: sacrifíquela! ¡Recoja su corazón en una copa y vuelva hoy mismo!
 
 
TERCERA ESCENA
En el camino, Sangre y Lechuza.
 
SANGRE: ¡Oh, mensajera, no haría bien en matarme! Sin fornicaciòn concebí mi vientre, que se engendro cuando fui a mirar la cabeza de mi verdadero padre: Supremo Maestro Mago, que esta en el campo de Juego de Pelota de los Sacrificios. ¡No me sacrifique, oh mensajera lechuza!
LECHUZA: ¿Qué pondría en la copa, a cambio de tu corazón? Me fue dicho por tu padre: “Recoge su corazón y entréguelo a los Señores de Xibalbà! ¡Cumpla su mandato, y manifieste su cumplimiento! Traiga prontamente en el fondo de esta copa su corazón”. Así me dijo. Sin embargo no quiero que mueras, pero no quiero regresar con la copa vacía.
SANGRE: Muy bien. Este corazón no puede ser de ellos. Tu casa no puede estar aqui. En la Tierra no solo tendrás poder sobre la muerte de los hombres, sino que tuyos serán los verdaderos Engendradores, y así venceremos a Supremo Muerto, Principal Muerto. Que solo la sangre del demonio esta en sus rostros. ¡Este corazón no será quemado por ellos! ¡Llena la copa con el fruto del Árbol!
CANTOR: Roja, la savia del Árbol salió y fluyo en la copa, y se volvió bola en reemplazo del corazón.
SANGRE: En la tierra serás amada, y será tuyo lo que esta en su superficie. Y de ella hilaras todos sus caminos.
LECHUZA: Muy bien, joven Sangre. Yo partiré a dar cuenta. Espérame aquí. Voy a presentar frente a los Jefes esta imagen; este sustituto de tu corazón.
 
 
CUARTA ESCENA
En Xibalbà.
SEÑORES DE XIBALBA: ¿Se acabó?
LECHUZA: ¡Se acabó, oh Jefes. He aquí, en la copa, su corazón!
SEÑORES DE XIBALBA: ¡Muy bien. Que yo vea...! (Miran) ¡Animen bien el resplandor del fuego! ¡Pongan el corazón en el fuego!
La Lechuza vierte el simulacro de corazón en el fuego. Los Señores de Xibalbà se acercan y huelen. Ríen a carcajadas. Lechuza sale y se encuentra con Sangre. Huyen a la Tierra.
 
 
QUINTA ESCENA
La Abuela, en su casa, da de comer a las gallinas. Sangre entra, y saluda.
CANTOR: Así fueron burlados los Señores de Xibalbà. Así llegó Sangre a la casa de la Abuela, llevando en su vientre a Hunaphù e Ixbalenquè.
SANGRE: ¡Llego, oh Madre! ¡Yo tu nuera, yo tu hija, oh Madre!
LA ABUELA: ¿De dónde vienes tú? ¿Dónde esta mi hijo? ¿Ha muerto en Xibalbà? ¡Sal de aquí! ¡Vete!
SANGRE: En verdad, yo soy ciertamente tu nuera. Yo soy de Supremo Maestro Mago. (Muestra su vientre) Helo aquí llevado vivo. Supremo Maestro Mago no está muerto. Tú eres mi suegra. Verás su rostro queridos en los que yo traigo en mi vientre.
LA ABUELA: Ninguna necesidad tengo de ti para nuera mía. ¡Solo fornicaciòn hay en tu vientre! ¡Oh, mentirosa, mis hijos, de los que hablas, han muerto! Demasiado verdaderas son mis palabras. ¡Pero sea, tu eres mi nuera, a lo que entiendo! ¡Ve pues a recoger alimento para los animales, y para toda tu parentela! ¡Ve a recoger una gran red llena de maíz! ¡Vuelve enseguida, puesto que eres mi nuera, a lo que entiendo!
 
SANGRE: Muy bien. (Va hasta la sementera). ¡Desdichada de mí, yo, deseadora carnal! ¿Dónde recogeré la red de alimentos que se me ha dicho?
CANTOR: Así llamo a Guardián del Alimento.
SANGRE: ¡La de la lluvia! ¡La de la madurez! ¡La del cacao! ¡Tu que preparas el maíz, Guardián del Alimento! (Aparece una red llena de maíz, Sangre la toma y regresa a la casa).
LA ABUELA: ¿De dónde has sacado todo eso? ¿Has arruinado; has acabado de coger mis sementeras? Voy a ver. (Va y vuelve). En verdad ese es el signo de que eres mi nuera. Aun veré tus actos, los de los muy sabios que están en ti.
 
 
II ACTO
 
PRIMERA ESCENA
En la casa, la Abuela da de comer a Maestro Mono y Maestro Simio. Afuera, Hunaphù e Ixbalenquè danzan.
CANTOR: En la montaña nacieron Hunaphù e Ixbalenquè, llamados Maestro Mago y Brujito. Se les puso sobre las hormigas, pero su sueño fue agradable. Se les puso sobre las espinas, pero no despertaron. Maestro Mono y Maestro Simio deseaban su muerte en el hormiguero, o sobre las espinas, porque eran rivales envidiados por ellos, que eran unos grandes artistas. Maestro Mago y Brujito crecieron y sufrieron grandes penas, grandes fatigas, pero finalmente se volvieron grandes sabios, grandes artistas. Todo era bien hecho por ellos. Sabían su nacimiento, sabían también que eran los sustitutos de su padre, quien había ido a Xibalbà, donde había muerto. En ellos dominó la humillación de sus corazones. No eran amados por la Abuela, ni por Maestro Mono y Maestro Simio. La Abuela no les daba de comer sino cuando la comida había acabado, cuando Maestro Mono y Maestro Simio ya habían comido, entonces comían los sobrados. Maestro Mago y Brujito no se encolerizaban, no se irritaban, pero sufrían.
 
 
SEGUNDA ESCENA
En la casa de la abuela.
 
CANTOR: “Canción del Mono, de Maestro Mago” (Para flauta y tambor)
 
CORO: ¡Cambia tu ser y tu vientre! (Bis).
 
MAESTRO MAGO: Nuestra palabra obra a causa de los grandes tormentos que nos han hecho para que muriéramos, para que fuéramos aniquilados, para que nos sobreviniera una desgracia, a nosotros, sus hermanos menores.
BRUJITO: Como a sirvientes nos han rebajado en sus corazones. Nosotros les enseñaremos algo, lo cual haremos como signo.
CORO: ¡Cambia tu ser y tu vientre! (Bis).
LA ABUELA: ¿Qué le han hecho a su hermano? ¡Súbitamente su rostro se ha vuelto como el de los animales!
MAESTRO MAGO: ¡Nosotros somos sus verdaderos nietos!
BRUJITO: ¡Nosotros la miramos como a nuestra verdadera madre!
MAESTRO MAGO: ¡Oh, Abuela, en memoria de nuestros hermanos mayores!
BRUJITO: ¡En memoria de Maestro Mono y Maestro Simio!
MAESTRO MAGO: A quienes, por orgullo hemos vuelto simios.
BRUJITO: Así fueron aminorados sus corazones. Así fueron vueltos animales Maestro Mono y Maestro Simio.
CORO: ¡Cambia tu ser y tu vientre! ¡Nuestra palabra obra a causa de los grandes tormentos! ¡Plantamos, oh Abuela, estas cañas a nombre nuestro! (Plantan dos cañas de maíz.)
 
 
TERCERA ESCENA
En la casa de la Abuela, Maestro Mago y Brujito juegan a la pelota. El Xibalbà, los Señores escuchan, y se irritan.
SEÑORES DE XIBALBÀ: ¡¿Quienes son esos que comienzan ahora a jugar sobre nuestras cabezas, que no se avergüenzan de hacer temblar la tierra?! ¡¿No saben que los que nos han desafiado ya están muertos?! ¡Que vengan! ¡Aqui queremos pelotear con ellos! ¡Dentro de siete dias jugaremos!
 
 
CUARTA ESCENA
En el camino.
CANTOR: Así dijeron. A los siete días, entonces, descendieron hacia Xibalbà. Descendieron aprisa la pendiente rápida, y pasaron los ríos encantados de los barrancos llamados: Barranco Cantante Resonante, y Barranco Cantante. Las riberas de los ríos encantados estaban sembradas con arboles espinosos. Los pasaron siguiendo la ruta de unos pájaros llamados Congregados. Pasaron el río Absceso, el río Sangre, donde debieran ser vencidos por el guardián de los Príncipes de Xibalbà. Pero lo cruzaron sobre sus cerbatanas. Salidos de allí, llegaron a la Encrucijada de los Cuatro Caminos: El Camino Negro, El Camino Blanco, El Camino Rojo y El Camino Verde, que era el mismo Camino Amarillo, donde su padre había sido vencido por los Señores de Xibalbà. Desde allí enviaron a un animal llamado Mosquito.
MAESTRO MAGO: Pica a cada uno de ellos, así sabremos sus nombres.
BRUJITO: Muerde primeramente al que está sentado primero, y después acaba por picarlos a todos.
MAESTRO MAGO: Tu alimento será chupar en los caminos la sangre humana. (El mosquito vuela hasta Xibalbà, y pica a los Señores).
SEÑORES DE XIBALBÀ: ¡Ay, ay! ¿Qué Supremo Muerto, quién lo picó? ¡No sé! ¡Ay, ay! ¿Qué Principal Muerto, quién lo picó? ¡No sé! ¡Ay, ay! ¿Qué Extiende Tullidos, quién lo picó? ¡Ay, ay! ¿Qué Reúne Sangre, quién lo picó? ¡No sé! ¡Ay, ay! ¿Al del Absceso, quién lo picó? ¡No sé! ¡Ay, ay! ¿Al de la Ictericia, quién lo picó? ¡No sé! ¡Ay, ay! ¿A Varilla de Huesos, quién lo picó? ¡No sé! ¡Ay, ay! ¿A Varilla de Cráneos, quién lo picó? ¡No sé! ¡Ay, ay! ¿A Opresión, quién lo picó? ¡No sé! ¡Ay, ay! ¿A Gavilán de Sangre, quién lo picó? ¡No sé! ¡Ay, ay! ¿A Garras Sangrientas, quién lo picó? ¡No sé! ¡Ay, ay! ¿A Dientes Sangrientos, quién lo picó? ¡No sé!
MAESTRO MAGO: (Entrando) ¡Salud, Supremo Muerto!
 
BRUJITO: (Entrando) ¡Salud, Principal Muerto!
 
MAESTRO MAGO: ¡Salud, Hacedor de Traición!
 
BRUJITO: ¡Salud, Hacedor de Infortunio!
 
MAESTRO MAGO: ¡Salud, Extiende Tullido!
 
BRUJITO: ¡Salud, Reúne Sangre!
 
MAESTRO MAGO: ¡Salud, El del Absceso!
 
BRUJITO: ¡Salud, El de la Ictericia!
 
MAESTRO MAGO: ¡Salud, Varilla de Huesos!
 
BRUJITO: ¡Salud, Varilla de Cráneos!
 
MAESTRO MAGO: ¡Salud, Gavilán de Sangre!
 
BRUJITO: ¡Salud, Dientes Sangrientos!
 
MAESTRO MAGO: ¡Salud, Garras Sangrientas!
 
 
QUINTA ESCENA
En Xibalbà.
SEÑORES DE XIBALBÀ: ¡Vamos, juguemos a la pelota! ¿Ustedes de dónde vienen? ¡Cuéntenos todo, oh Engendradores!
BRUJITO: ¿De dónde venimos?
 
MAESTRO MAGO: No sabemos.
 
SEÑORES DE XIBALBÀ: Bien. Lancemos, pues nuestra pelota.
 
BRUJITO: No. Usaremos nuestra pelota.
 
MAESTRO MAGO: Si. Jugaremos con la nuestra.
 
SEÑORES DE XIBALBÀ: ¡No usaremos la vuestra, sino la nuestra!
 
BRUJITO: Es la nuestra la que usaremos.
 
LOS SEÑORES DE XIBALBÀ: ¡No! ¡Haremos lo que nosotros decimos!
 
BRUJITO: ¿Qué, pues? ¿Quieren que muramos?
 
MAESTRO MAGO: ¿Acaso no ordenaron que viniéramos aquí?
 
BRUJITO: ¿No escuche su voz decir: “¡Vengan, en siete dias los esperamos!”?
 
MAESTRO MAGO: ¡Nos vamos...!
 
SEÑORES DE XIBALBÀ: ¡No partan, oh Engendradores. Jugaremos a la pelota. Esta bien, jugaremos con la vuestra!
 
MAESTRO MAGO: Muy bien. (Juegan y anotan un punto).
 
SEÑORES DE XIBALBÀ: ¡Fuera! ¡Si no quieren morir, traigan inmediatamente cuatro ramos de flores!
 
BRUJITO: ¡Perfectamente!
 
MAESTRO MAGO: ¿Cuáles flores?
 
SEÑORES DE XIBALBÀ: ¡Un ramo de rojas crotalarias; un ramo de blancas crotalarias; un ramo de amarillas crotalarias; y un ramo de grandes peces.
 
MAESTRO MAGO: ¡Muy bien. Iremos a la casa de Obsidiana! (Salen).
 
SEÑORES DE XIBALBÀ: ¿A dónde irían a coger semejantes flores? ¡Já, já, já! ¡En verdad esta noche llegarán sin flores, y así los venceremos! Entonces, los atravesaremos con nuestras flechas. De ellas serán sus carnes. ¡Se han entrado en lo negro! ¡Se han entrado en lo negro! ¡Sobre los montes! ¡Sobre los montes! ¡Vuelvan! ¡Vuelvan! ¡Que vengan, dice el jefe! ¡Que traigan inmediatamente aquello que les hemos ordenado! (Maestro Mago y Brujito regresan con las flores.)
 
BRUJITO: Aqui estamos.
 
MAESTRO MAGO: Aqui están las flores que pidieron.
 
SEÑORES DE XIBALBÀ: ¡Ay, ay! ¿De dónde vienen estas horribles flores? ¡No aguanto sus olores! ¡No resisto sus colores! (Salen gritando).
 
 
III ACTO
PRIMERA ESCENA
En Xibalbà.
SEÑORES DE XIBALBÀ: ¡Que los metan en la casa de los jaguares!
 
BRUJITO: ¡No nos muerden los jaguares!
 
MAESTRO MAGO: Somos de los mismos. (Tiran un hueso).
 
SEÑORES DE XIBALBÀ: ¡Al fin! ¡Por lo que veo, están acabados! ¡Sus corazones han sido comidos por los jaguares! ¡Al fin se han entregado! ¡He aquí que están molidos sus huesos!
 
MAESTRO MAGO: Nada tememos.
 
SEÑORES DE XIBALBÀ: ¿Cómo? ¿Aun no están muertos? ¿De qué naturaleza son? ¿De donde vienen? ¡Entonces que los arrojen a la casa de los Murciélagos de la Muerte! ¡Pronto! (Entran. El Murciélago de la Muerte los ataca. Escaramuzas.)
 
SEÑORES DE XIBALBA: ¡Brujo abatido, brujo abatido...!
 
BRUJITO: ¡El alba clarea, mira!
 
MAESTRO MAGO: ¡Quizás amanezca, voy a mirar! (Sale, y el murciélago lo ataca, derribándolo).
 
BRUJITO: ¿No alborea? ¡Maestro Mago! ¿Habrá partido Maestro Mago? ¡Maestro Mago! (Sale, y lo encuentra tendido)¡Ay, vencidos estamos!
 
SEÑORES DE XIBALBA: ¡Já, já, já, já! ¡Están derrotados! ¡He allí caída la cabeza de Maestro Mago! ¡Já, já, já, já! ¿Por fin están derrotados!
 
 
SEGUNDA ESCENA
BRUJITO: ¡Espíritu del Cielo! ¡Maestros Gigantes! ¡Todos los animales! ¡Vengan! ¡Vengan! ¡Vengan a la tenebrosa casa! ¡Acorazada tortuga, ven y esculpe los huesos de su cara! (El Árbol Rojo aparece, con una tortuga).
ARBOL ROJO: ¡Cuatro veces abro mi pecho! ¡Cuando se abre mi corazón, el Espíritu ilumina, y comienza de nuevo la existencia! (La tortuga repone la cabeza de Maestro Mago, que se levanta y abraza al Árbol Rojo. Danzan los tres. El Árbol Rojo desaparece. Amanecer).
BRUJITO: ¿La cabeza de Maestro Mago está bien así?
 
MAESTRO MAGO: Esta bien. No jugaremos más a la pelota.
 
BRUJITO: No arriesgues más que yo. Jugaré solo.
 
MAESTRO MAGO: No. ¡Somos vencedores! (A los de Xibalbà) ¡A ustedes les está dada mucha vergüenza! ¡Ustedes mismos se han entregado!
SEÑORES DE XIBALBÀ: (Con la cabeza de Supremo Maestro Mago) ¡Entonces, vengan por la cabeza de su padre, y juguemos a la pelota con ella!
BRUJITO: ¡No! ¡Juraremos con la nuestra! (Saca su pelota y anota un punto. Los Señores de Xibalbà, indignados, van a buscarla, mientras tanto Maestro Mago recupera la cabeza de su padre: Supremo Maestro Mago.) ¡Vengan, aqui tenemos nuestra pelota, la hemos recuperado!
SEÑORES DE XIBALBÀ: ¡¿Cómo?! ¡¿Qué vemos..?! ¡¿Ay, qué es esto..?! (Juegan de nuevo y Brujito anota otro punto. Los Señores de Xibalbà salen gritando, a buscar la pelota).
 
 
 
TERCERA ESCENA
En Xibalbà. Maestro Mago y Brujito se disfrazan de mendigos.
MAESTRO MAGO: (Al público) Si acaso son interrogados por los Príncipes de Xibalbà acerca de nuestra muerte, que ellos meditan, que ellos preparan; sí les preguntan por qué todavía no estamos muertos, por qué no fuimos vencidos, díganles que fue solamente porque los animales no estuvieron de acuerdo con ellos. Una y otra vez nos han creído vencidos, nos han dado por muertos. En realidad, jamás hemos perecido.
BRUJITO: ¿Sí les preguntan cuál seria la mejor forma de nuestro exterminio, qué dirían?
MAESTRO MAGO: Si ellos dijeran: “Después de muertos los tiraremos en el barranco”, ¿qué dirían?
BRUJITO: “Así revivirán sus rostros”, eso dirían.
 
MAESTRO MAGO: Y si dijeran: “Los colgaremos de un árbol”
BRUJITO: Dirían: “No está bien porque así se confundirán sus rostros con las frutas del árbol”
MAESTRO MAGO: Y, si dijeran: “Tiren sus huesos en el fondo del río”, ¿qué dirían?
BRUJITO: “¡Así es como morirán. Muelan sus huesos y arrójenlos en el agua del río, con el fin de que regresen a las montañas pequeñas, a las grandes montañas!”.
MAESTRO MAGO: Y, si les preguntan dónde estamos, díganles que ya fuimos vencidos, que si acaso no recuerdan que fuimos muertos en sus hornos subterráneos. (Danzan. Entran los Señores de Xibalbà.)
SEÑORES DE XIBALBÀ: (Al público) ¡¿Y, esos dos, dónde están, que no los veo?! ¿Como es posible que todavía no hayan muerto? ¿Cual sería la mejor forma de su exterminio? ¡Después de muertos los tiraremos a un barranco! ¡Los colgaremos de un árbol! ¡Tiraremos sus huesos al río! ¿Dónde estarán? (A los mendigos) ¡Ah, y estos dos pobres indios, son verdaderamente tan divertidos? Si verdaderamente bello es lo que danzan, que vengan, para que asistamos a su espectáculo!
BRUJITO: ¡No! No queremos, pues verdaderamente tendríamos vergüenza de nuestras feas caras, de nuestros grandísimos ojos de pobres.
MAESTRO MAGO: ¿No han visto que solamente danzamos? ¿Qué dirían nuestros compañeros de miseria, que están allí, deseando también participar en nuestras danzas, y en ellas vivificar sus rostros? No. No danzaremos para ustedes.
SEÑORES DE XIBALBÀ: ¿Cómo? ¡Insolentes! ¿Acaso, de dónde proceden?
BRUJITO: ¡Nada sabemos, oh Príncipes! ¡No conocimos los rostros de nuestros padre. Éramos pequeños cuando murieron!
SEÑORES DE XIBALBÀ: ¡Muy bien! ¡Eso no importa, hagan lo que quieran, pero dancen ahora y les daremos un buen pago!
MAESTRO MAGO: No queremos nada.
 
BRUJITO: En verdad tenemos miedo...
 
SEÑORES DE XIBALBÀ: ¡No tengan miedo ni vergüenza! Ejecuten primero esa danza en que se sacrifican, luego hagan todo lo que saben. ¡Danzaran ahora y les daremos un buen pago! (Danzan: mueren y resucitan.) ¡Maravilloso! ¡Lo sentí como si hubiera danzado yo mismo! ¡Extraordinario! ¡Me ha gustado tanto que quiero que me enseñe esa Danza del Sacrificio!
 
MAESTRO MAGO: ¿La muerte no existe para usted? ¡Si la muerte no existe para usted, entonces sí puede aprender la Danza del Sacrificio!
 
SEÑORES DE XIBALBA: ¡Yo quiero vivir para siempre! ¡Yo quiero vivir para siempre! (Danza y se clava el cuchillo.)¡¿Qué es esto?! ¡Ay, me muero! ¡Me muero! (Agoniza).
 
 
CUARTA ESCENA
Maestro Mago y Brujito se quitan el disfraz de mendigos.
MAESTRO MAGO: (Al público) Ahora les diremos nuestros verdaderos nombres: Hunaphù...
BRUJITO: Ixbalenquè. Esos son nuestros verdaderos nombres.
MAESTRO MAGO: (Con la cabeza de su padre) ¡He aqui nuestro padre que ustedes mataron! ¡He aquí a sus hijos, los que sufrieron los dolores de su padre!
SEÑORES DE XIBALBA: (Agonizando) ¡Tengan piedad de nosotros! ¡En verdad hicimos sufrir a su padre! ¡Su cuerpo está enterrado en el campo de Juego de Pelota de los Sacrificios!
MAESTRO MAGO: ¡Muy bien! He aquí nuestra palabra: ¡Escuches todos los de Xibalbà! Puesto que ya no es grande su gloria, puesto que su potencia ya no existe, su sangre dominara todavía, pero no su sangre de demonios!
BRUJITO: ¡De ahora en adelante no serán más que hijos del mal, que hijos de la ira! ¡Los hijos del alba, la prole del alba no será vuestra!
MAESTRO MAGO: ¡Solo los grandes habladores se unirán a ustedes: los de la guerra, los de la peste, los del hambre, los de la muerte! ¡Entonces, ya no se matará más a los hombres como ustedes lo hacen!
BRUJITO: ¡Los de la Enemistad no excitan más que la violencia! Así esconden sus corazones en la envidia, en la opresión. Pero ahora su dominación terminará. (Los Señores de Xibalbà mueren.)
 
 
 
QUINTA ESCENA
En la casa, la Abuela prende fuego. Va a la sementera y riega el maíz.
LA ABUELA:En memoria de mis nietos, llamaré estas cañas, el Centro de la Casa. ¡Cañas vivas en tierra allanada! ¡Cañas vivas en tierra allanada! (Maestro Mago y Brujito llegan.)
MAESTRO MAGO: (Le da la cabeza a la Abuela) ¡He aquí el padre que había muerto en otro tiempo! ¡Su nombre será invocado en adelante: Supremo Maestro Mago!
LA ABUELA: Ahora veo quienes son mis verdaderos nietos. Ellos serán los primeros. Sus nombres no se perderán: Hunaphù e Ixbalenquè. ¡Sus nombres serán glorificados por los Hijos del Alba!
CANTOR: El espíritu de la Antigua Ocultadora permaneció en la tierra, de ella se multiplicaron las generaciones, de ella nacieron los Hijos del Alba. Hunaphù e Ixbalenquè se elevaron por allí, en medio de la luz. El uno fue el sol y el otro la luna, los que iluminan la faz de la tierra.
 
FIN
 

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